
El está pero no está. Trabaja con el espacio público pero no habla sobre, ni con el espacio público, ni siquiera es accesible a ese público de la calle. Tiene mucha mas cantidad de espectadores de los que podría tener en un museo, pero no habla ni con ni de ellos; el diálogo es en y desde su propio mundo. Jimmy se asegura de que no hay nada que les pueda sugerir, a quienes lo presencian en la calle, que es arte lo que hace. Y es que a Jimmy le interesa la zona de indefinición del arte: desde ahí trabaja mientras está tanto o más seducido con los personajes callejeros y por las gentes comunes que por las obras artísticas. El ve el performance como una manera de vida más que como un medio establecido de hacer arte.